La PSA se levanta en pleno desierto de Tabernas, Almería. Es un enorme laboratorio de 100 hectáreas dedicado a aprovechar todo lo que el Sol nos regala. Una construcción capaz de generar energía eléctrica, calentar una superficie hasta los 2.500 grados o destoxificar agua contaminada por un pesticida. No hay nada parecido en toda Europa.
La joya de la plataforma, que pertenece al CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas del Ministerio de Educación y Ciencia), es CESA 1, una futurista torre de hormigón de 80 metros de altura que domina todas las instalaciones. A su alrededor, 300 espejos; se llaman heliostatos- de 40 metros cuadrados reflejan los rayos del sol hacia un solo punto, en lo alto del torreón, que alcanza los 1.000 grados.
“Una vez lograda esta temperatura el proceso se simplifica”, “Se calienta el agua y se convierte en vapor de alta presión que, al expandirse, mueve unas turbinas conectadas a un generador de energía eléctrica”. Sólo queda engancharse a la red de suministro, pero esta no es la misión de CESA 1. Es un banco de pruebas y, aunque está conectada a la red, ahora no produce electricidad.