| LOS ATENTADOS, UN AÑO DESPUES: LA
ESCRITORA ESTADOUNIDENSE SUSAN SONTAG "El petróleo es el elemento central de la guerra a Irak" La afamada intelectual dice que el conflicto con Saddam es un "pretexto" para la expansión de EE.UU. Y lamentó el "irracionalismo" de su país. |
| Por Eleonora Gosman. SAN PABLO. CORRESPONSAL.. DE LA REDACCION DE CLARIN. |
Condenada por cierta prensa norteamericana, que la llegó a comparar con
Osama bin Laden y Saddam Hussein, la escritora Susan Sontag volvió a polemizar sobre el
"uso" de los atentados del 11 de setiembre "como un pretexto para la
extensión de la política externa norteamericana". Crítica implacable del
"grupo de Bush", colocó al "petróleo y la industria armamentista"
como motivo real de un ataque a Irak.
Sontag estuvo la semana pasada en Río de Janeiro, en un seminario junto al italiano Carlo
Guinzburg. En el hotel Copacabana Palace, frente a la más bella playa carioca, se
explayó en una entrevista con el diario Folha de Sao Paulo
Sontag describió a buena parte de la sociedad norteamericana como irracional. "Nunca
dije sobre EE.UU. algo que me impresiona y es la cantidad de gente loca que vive allá:
maníacos religiosos".
Describió: "Existen por lo menos 100 millones de americanos que creen en el diablo y
que está por llegar el fin del mundo. Y que dicen que el mundo fue creado en 6 días y
que (la teoría de la evolución de Charles) Darwin es sólo una teoría".
La escritora y ensayista una de las más importantes de su país en los últimos 40
años no dudó de que "en Brasil también pueden existir millones de personas
que crean en eso. Pero al menos, estas personas no están dirigiendo el país"
como en Estados Unidos.
Luego de confesar el "intenso disgusto" que le provoca el grupo del presidente
George W. Bush, explicó que el discurso oficial norteamericano, teñido de
"guerra", frustra toda posibilidad de discusión y disenso:"Estamos en
guerra, entonces no podemos debatir; tenemos que unirnos contra el enemigo. Eso es lo que
piensa el pueblo". La autora de la novela "El amante del volcán", en la
entrevista con el diario brasileño, alertó sobre el uso demagógico y mistificador de la
metáfora. "Antes había un imperio del mal: la Unión Soviética. Después, ellos se
suicidaron y por años Estados Unidos no tuvo un imperio contra quién luchar. Ahora, lo
tiene de nuevo. Pero es un imperio virtual".
Sontag fue contundente: "El petróleo es el elemento central" de la guerra.
Pero también incluyó a la industria armamentista que "precisa de una nueva chance
para usar sus juguetes. También está el lobby de Israel". Esa guerra contra Irak
"sería muy buena para (el premier israelí Ariel) Sharon". No dudó el
calificar a Saddam Hussein como "un monstruo". Pero aclaró: "Existen
varios iguales".
Con fama de mujer liberal-radical que adquirió a principios de los años 60 en los
ambientes bohemios de Nueva York, Sontag reveló su angustia e irritación ante lo que
consideró un "linchamiento" intelectual luego de escribir sobre los atentados
del 11 de setiembre del 2002 y poner luz sobre las responsabilidades de su país en el
mundo como primera potencia.
"En mi vida, tomé muchas posiciones radicales, y me enorgullezco de eso. Pero lo que
dije de los ataques terroristas no fue nada radical, fue de sentido común. Fue horrible
ser atacada por ese artículo más que sobre cualquier otro". Para ella, las
críticas despiadadas que recibió "demuestran el punto más bajo de tolerancia
para el debate en los Estados Unidos". Acusó a la revista "New
Republic" de atacarla con la munición más pesada.
Cuando Folha de Sao Paulo le preguntó si consideraba a Estados Unidos como
"el país más poderoso y odiado del planeta", respondió: "Los ataques del
11 de setiembre no fueron un fenómeno aislado. Pero decir que eso es lo que todos piensan
de EE.UU. es estúpido". Según Sontag: "Eso es lo que piensan de EE.UU. la
mitad de las personas. La otra parte siente la más abyecta adoración por esa cultura
popular terrible que corrompe el planeta".
Expresó, empero, su comprensión para los sentimientos de este lado del hemisferio:
"Ustedes están en el final de la cadena económica global, que está controlada por
Estados Unidos. Es natural, por lo tanto, que tengan rabia de la arrogancia de Estados
Unidos".
Acudiendo a su vena ensayística, sostuvo que como todo país grande y con tradición
fantasiosa, "Estados Unidos puede ser llamado de surrealista. Pero también Brasil,
aunque no Canadá". Lo que le preocupa, manifestó, es que "hay mucho
irracionalismo en EE.UU".