Se le ha olvidado dar besos
Estoy triste por mi madre. Cada vez está peor. Cada vez se acerca el momento de separarnos y tengo miedo. Dejar de ser lo que somos y empezar a ser otra cosa es muy duro.
Estoy triste por mi madre. Cada vez está peor. Cada vez se acerca el momento de separarnos y tengo miedo. Dejar de ser lo que somos y empezar a ser otra cosa es muy duro.
Según nos hacemos mayores olvidamos los pequeños placeres y según nos hacemos viejos los olvidamos todos. Muchas veces buscamos la adrenalina en lugares que acaban perjudicándonos (y que suelen ser siempre los mismos, verdad Ñ?) ignorando aquello sencillo, cálido y familiar que tenemos al alcance de la mano.
Lo conseguí, no fue con lo mismo de siempre y me sentí como cuando aprendía a montar en bicicleta.
La balanza sigue desequilibrada. Hacia lo bueno.
Cada vez que leo las entradas que he escrito en este diario siento que tengo que seguir escribiendo. Que muchas cosas que no he podido contar a nadie están ahí. Muchas sensaciones o muchos pequeños momentos pueden perderse sin no quedan aquí. Porque este es un lugar de momentos.
Ahora los momentos son alegres, pero de una alegría contenida y madura. La alegría de saber valorar lo apreciado y de poner lo malo en su sitio y en su justa medida.
Ha habido muchos amaneceres y muchas canciones de Coldplay. Espero que pronto sean todos.
Cuando estoy contento escribo menos así que no sé porque me he puesto hoy.
Quizá sea por el trabajo. Ahora estoy en una sección que no me gustaba nada al principio aunque le estoy cogiendo el truco poco a poco. El problema es que llevamos un mes bastante escasos de efectivos y me siento la “chacha” haciendo de todo. Pero tampoco está siendo tan horrible. Además tengo en perspectiva el segundo viaje de mis vacaciones de verano que, quieras que no, te da otra visión de las cosas.
Vuelvo a irme con él. Y tengo casi más ganas que antes. Me cuida tanto que lo único que me preocupa es que las cosas empiecen a ir mal para equilibrar la balanza (mira que soy pesimista a veces)
Mientras tanto escucho “Una noche más” de la J. Lo. antes de hacerse divina…
Después de quince días de viaje y quince de cariño se acabaron las vacaciones. Queda un mes para que vuelvan pero espero que sea maravilloso, como los tres y medio últimos.
Estoy muy empalagoso pero también estoy muy feliz y eso es más importante.
Soy de los que piensan que el dolor enseña más que la felicidad, aunque a veces se queden espinitas clavadas, alargando el dolor algo más de lo necesario.
Volví a hablar con mi ex. Aunque al principio estuvo muy majo, pronto empezó a “echar carreras” de felicidad, de viajes,… y eso me puso de muy mala leche. He dejado de echarle de menos, ha salido la espinita y eso me ha ayudado a valorar mucho más lo que tengo ahora.
Escuchando “Cómo pudiste hacerme esto a mi” Alaska y Dinarama
Vengo del Matadero, de llenarme los pies de tierra.
PhotoEspaña es una exposición que espero con cariño todos los años. No es que sea un forofo y vea todas las muestras pero cuando empiezan a aparecer los carteles empieza el buen tiempo y cuando vas ya es verano.
Una reflexión conocida acerca del arte. De sus (pocos) límites, en todos los sentidos, en el artístico y en el social. A mi me trató bien, me dio la oportunidad de conocerlo desde dentro y de saber salir cuando quise. De todas formas tomo en cuenta el consejo y el año que viene mandaré fotos de mi gato al concurso de talentos.
Escuchando Julieta Venegas - Me Voy - Limon Y Sal
Ayer Grace me llevó a cenar a un sitio estupendo. Le habían invitado a una presentación de un libro y a falta de novio bueno es Will. La verdad es que nos pasamos toda la cena tonteando, en plan tú me das tortilla desestructurada a mi y yo te doy espuma de fresa a ti.
En medio de esa tesitura andábamos cuando apareció una “vieja gloria” Una compañera de facultad que me había tirado los trastos de manera muy descarada y que me forzó a una salida de emergencia del armario la noche que celebramos nuestra graduación. La pobre debió pensar que se me había ido la pinza del todo allí tonteando con Grace cuando hace dos años le dije que nanai de la china y que lo mío era otra cosa.
Fue curioso verla allí, con las “ex-novias” siempre tengo la misma sensación de que yo he cambiado para bien y de que ellas no han cambiado nada. Bueno, ahora voy a recortarme las puntas del ego, no pasa nada…
Hace poco B. vio a mi ex. Desde la tarde en que me dio los sacos de dormir, que compré en Brisbane, para irme a la casa rural no he vuelto ha verlo. Hemos hablado dos veces por teléfono. Le llamé para pedirle su nueva dirección y enviarle su tarjeta sanitaria (que apareció en mi carpeta y por orden de Grace acabó en el más profundo de los cajones) y la otra vez me llamó él desde Brasil después de que su madre avisase a la embajada y le diesen por desaparecido (con lo fácil que era mandar un sms)
Según palabras textuales de B. iba “en actitud cariñosa con un chico latinoamericano” Esto a mi me removió bastante. Puede parecer ilógico por el buen momento que yo estoy pasando pero supongo que me sentí reemplazado con demasiada facilidad.
Las peores separaciones son las que se hacen cuando todavía quieres a la otra persona.
Hoy me han regalado mi primera caja de bombones. Ganada a pulso además. Con esto quiero decir que S. ya me había traído una caja de bombones de Alemania y que cuando he estado malo mi tía también me ha regalado bombones. Pero esta vez ha sido por hacerle un favor a una compañera. Y ha sido algo inesperado. Me ha recordado que no todo es competición y que no siempre los demás piden sin dar nada a cambio (lo cual después de una semana de problemillas en el trabajo parecía difícil)
Para ti que me lees un bombón de esa Caja Roja.

Qué bien te quedan esos calzoncillos y qué poquito te van a durar puestos…
Escuchando Somebody told me de The Killers
Estaba fumando y mirando las nubes en la terraza cuando, al mirar al suelo he visto un chico con una camiseta que decía “A veces elegir” por la parte delantera y “es fácil” en la espalda.
Entonces he pensado en Grace y H.P. La pobre está desesperada porque el muchacho no da un paso adelante cuando ha dado cinco atrás. Es inevitable pero lo comparo con lo que yo estoy viviendo. Lo fácil que fue, lo bien que conectamos desde el principio y las pocas veces que suele ocurrir esto. Aunque no dejo de buscarle alguna pega para que no me pille de sorpresa, ya me he relajado bastante (en parte gracias a que no he encontrado ninguna pega) y he decidido disfrutar lo que dure.
Escuchando Rosa Pastel del album “Dulce Beat” de Belanova
Siempre llega ese momento. El de las cosas buenas y el de las malas. El que nos temíamos y el que nunca creímos que llegaría. Hoy ha sido uno de esos momentos. Cuando por fin te sientes en tu papel ves cambios a tu alrededor. Miras atrás y ves todo lo que han cambiado las cosas. Pero luego miras a través de esos ojos asustados, sabiendo qué es lo que les espera y sonríes, tiendes la mano y, con un poquito de envidia, les subes al barco.
Bienvenidos
Antes de ayer fue pasado mañana.
Atardeció. Sonó Coldplay, sin interferencias. Me miró, me besó. Nos despertamos juntos. Ahora no paramos de echarnos de menos. Y hoy nos lo hemos dicho para que no quedasen dudas.
Además le dije que le quería, con los ojos pero se lo dije. Él se ha reído y cuando le he preguntado de qué me ha dicho, “de tu cara, de esa sonrisa de felicidad”
Ya es pasado mañana.
Está atardeciendo en Matalascañas. Suena Coldplay, sin interferencias. Una mirada, un beso. Ya no hay marcha atrás.
Ayer fue un día de trabajo como cualquier otro. Cosas más o menos interesantes pero mucho trabajo.
La distribución de sexos en mi trabajo es absolutamente desequilibrada, muchas mujeres y muy pocos hombres. Por eso es extraño que coincidamos un equipo de tres tíos, como ayer. Lo pasé fenomenal, no por ser tíos sino por ser fantásticos.
Aprendí que no se trata de lo que te rodeas sino de cómo lo afrontas y que si la gente que te rodea es capaz de “sintonizar” es posible pasarlo bien hasta en las peores circunstancias.
Acabo de descargar las fotos de mi último viaje a Galicia. Creo que ha sido la única vez que me he planteado borrar todas las fotos y no dejar ni rastro de ellas pero al final he decidido que lo que enseña es el dolor y no las fotos de cenas y de paisajes. ¡Mira que me jode seguir con esa espinita clavada!
Entre todas las cosas que Grace y yo tenemos en común, hay algunas que son especialmente significativas. No por grandes, no por ser absolutas coincidencias, sino por lo pequeñas que son y por lo que nos acercan el uno al otro.
La música es una de ellas. Casi siempre elegimos la misma canción para el mismo momento. Además cada uno ya sabe lo que va a preferir el otro en caso de que no sea lo mismo.
Hoy con B. estoy seguro de que ambos habríamos elegido Champagne Supernova de Oasis. Después de un mes de romance me dice que si este fin de semana voy a ligar por el chat?!!?!?!!?!?!?!?!?!?!?!?!?!!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!? Demostrando que no tiene ni idea de mi vida, ni interés por tenerla. Supongo que son cosas que pasan y que como dice Bn. tengo que empezar a verle como un amigo más. Pero cuesta pensar que todavía tengo en mi cajón las llaves de su casa y lo que significaban hace un año.
¡Qué difícil es seguir tu propio camino algunas veces!
Ayer otra despedida de una compañera de trabajo.
La pobre ha tenido que aguantar mi lado sádico porque ni siquiera me ha dado un poquito de pena. He sentido rabia por dejarnos a todos colgados y por no disfrutar de lo que tiene aquí.
Espero llegar pronto al estado número 3 para mandarle un mensaje y desearle buena suerte.
Pocas veces nos damos cuenta de lo profundo que cala la cultura en nuestra vida y en nuestra forma de pensar. Todos esos años de historia que estudiamos en el colegio no sólo sirven para eso y para decorar las vitrinas de los museos. También sirven para guiar nuestra forma de actuar o por lo menos para modificarla.
Y para ello se emplean muchas técnicas. La repetición (el que no se acuerde de la versión-que-tocaba del Padrenuestro que tire la primera piedra -¿tendrán un botón de “Check for Updates” para eso?-) y la culpa parecen ser las más efectivas.
Hoy he estado hablando con N. J, una amiga, de sus relaciones y me ha dicho la frase del día “a mis amigas no les puedo contar que me follo a un tío diferente cada fin de semana porque todavía tienen encima la culpa judeo-cristiana”
Yo sólo me pregunto dónde está la mía.