Ministerio Bautista de la Sana Doctrina
EL BAUTISMO NEOTESTAMENTARIO

Texto bíblico: “Doy gracias a Dios que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre...pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio...” (I Corintios 1:14-15,17)

A. INTRODUCCIÓN:
El tema del bautismo ha sido objeto de gran controversia y de diversas interpretaciones por parte de algunas sectas que consideran que el bautismo es necesario para la salvación ya que según sus interpretaciones, el bautismo limpia los pecados. Sin embargo, al estudiar las Sagradas Escrituras en una forma detallada, minuciosa y correcta se puede comprobar la mal interpretación que se le ha dado a esta ordenanza establecida por el Señor Jesucristo.

B. ¿QUÉ ES EL BAUTISMO?

El bautismo es un simbolismo del cambio en la vida espiritual del pecador cuando este se arrepiente de sus pecados y cree en Jesucristo:
a)De acuerdo a las Sagradas Escrituras, en el bautismo el creyente ha sido sepultado en semejanza de la muerte y resurrección del Señor Jesucristo.
b)Indica que el nuevo convertido anda en una vida nueva, ya que ha pasado de una muerte espiritual a vida eterna (Romanos 6:4-5).
c)El bautismo es el primer paso de obediencia debido a que el mismo Jesucristo lo estableció como medio para convertirse en uno de sus discípulos (Mateo 28:19).
d)Es una señal del deseo del nuevo creyente por tener una buena conciencia hacia Dios (I Pedro 3:21).

De acuerdo al comentarista bíblico F.F.Bruce en el bautismo: “La entrada al agua simboliza la muerte con Cristo y la inmersión en el agua es una sepultura que coloca el sello sobre la muerte, y así el bautismo del cristiano es un entierro simbólico por el cual el antiguo orden de vida finaliza para dar lugar al nuevo orden de vida en Cristo. Al emerger del agua se simboliza claramente la resurrección a una nueva vida”.

C. TIPOS DE BAUTISMO

a)El bautismo de Juan el Bautista

NOTA: Este es el mismo tipo de bautismo que recibimos en las iglesias bautistas, algunos han pretendido diferenciarlo por haber sido efectuado tiempo antes de que Jesucristo hubiese establecido su iglesia. No existe evidencia que Cristo haya bautizado a algunos de los apóstoles después de haber edificado su iglesia, el bautismo de Juan permitía que los seguidores de Cristo posteriormente formarán parte de la Iglesia. Negar su eficacia sería decir que los discípulos de Cristo no eran salvos porque no habían recibido el poder del Espíritu Santo.

Con respecto a este bautismo que también es conocido como “el bautismo para el arrepentimiento de los pecados” se debe leer detalladamente su contexto para comprender su verdadero significado: Los judíos, especialmente los fariseos y saduceos, “que confiaban en sí mismos como justos” (Lucas 18:9) y que se mostraban como “justos a los hombres, pero por dentro estaban llenos de hipocresía e iniquidad” (Mateo 23:28), ellos también debían arrepentirse genuinamente de sus pecados y convertirse de su vida espiritual superficial, para de esta manera poder ser bautizados por Juan el Bautista. Por esta razón, Juan guiado por el Espíritu Santo pudo discernir la hipocresía por el corazón no arrepentido que se reflejaba en los actos y hechos de la vida cotidiana de los principales grupos religiosos judíos en esa época, por esto “al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento...” (Mateo 3:7-8). Esta fue la principal razón por la que Juan les recriminó a los fariseos y saduceos por su errónea interpretación de este bautismo, ya que al decir bautismo para arrepentimiento de los pecados significa que cada bautizado lo hacía porque se había arrepentido verdaderamente de sus pecados y que sus frutos reflejaban una verdadera conversión, y no que el simple hecho de bautizarse les limpiaba de su iniquidad como muchas falsos maestros piensan del bautismo.“Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados” (Marcos 1:4). Para comprender mejor el significado de esta versículo, el doctor D.W.Burdick comenta: “Juan proclamó el bautismo de arrepentimiento, era un bautismo que tenía por característica e implicación el arrepentimiento. En el Nuevo Testamento, el arrepentimiento tiene un significado más profundo que su sentido original, (en griego la palabra arrepentimiento significa un “cambio de opinión o mentalidad”). Ha llegado a expresar un cambio interno de rumbo y propósito; un volverse del pecado a la justicia, este era el requisito necesario para el bautismo de Juan. “Para perdón de pecados”, la preposición griega eis se empleaba a veces con el sentido de “por causa de”. Por consiguiente, el significado puede ser que Juan bautizaba por causa del perdón de los pecados”.

b)El bautismo del Espíritu Santo

Se debe mencionar la diferencia existente entre las manifestaciones producto del bautismo del Espíritu Santo entre el período inicial de la Iglesia y el período actual:

1) En la época inicial del cristianismo (el Evangelio de Jesucristo era conocido solamente en Jerusalén y regiones cercanas por lo que Dios le dio dones, milagros y prodigios a los discípulos para que nuevos pueblos recibieran el mensaje de salvación), el bautismo del Espíritu de Dios se refiere a lo ocurrido en Pentecostés, día del cumplimiento de una promesa del Antiguo Testamento, “y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne...” (Joel 2:28). Debemos recordar que los apóstoles y demás seguidores de Cristo ya eran salvos y simplemente estaban esperando el cumplimiento de la promesa de recibir el poder del Santo Espíritu de Dios, “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo...” (Hechos 1:8). Con este poder del Espíritu estos hombres galileos iletrados pudieron hablar en lenguas (idiomas conocidos para otros pueblos) ya que ellos no poseían el conocimiento de otras lenguas, y tampoco poseían las Sagradas Escrituras por lo que al ser revestidos del Espíritu estos hombres estarían capacitados para “...ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura...” (Marcos 16:15).

2) En la actualidad (casi todo el mundo entero ha conocido el Evangelio de Jesucristo), el bautismo del Espíritu de Dios se da en el momento que una persona se arrepiente de las iniquidades cometidas (lo cual implica un verdadero cambio de mentalidad y conducta contra el pecado) y creer en Jesucristo (como el Mesías enviado para limpiar todos nuestros pecados). En ese instante, Cristo nos bautiza con su Santo Espíritu con el cual también podemos predicar el Evangelio de Jesucristo por todas las naciones. Sin embargo a diferencia de la época inicial del cristianismo y debido a que tenemos la Palabra de Dios revelada completamente, así como contar con personas capacitadas para exponer el Evangelio en otras lenguas (idiomas conocidos y con un significado que los miembros de una cultura puede comprender), ya no es necesario contar con las mismas señales que se vivieron en el cristianismo primitivo.

C) El bautismo por los muertos

“De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?” (I Corintios 15:29). A este pasaje se le han dado múltiples interpretaciones, buena parte de los eruditos explica que al parecer había en Corinto una práctica de creyentes que habían muerto antes de poder ser bautizados y que parientes o amigos de ellos hacían el rito bautismal en su nombre. Otros dicen que se hacía eso en el caso de personas que morían como mártires por su fe antes de recibir el bautismo. Algunos pretenden que Pablo se refiere a la práctica del bautismo substitutivo, como lo tienen los mormones, esta práctica se conoce solamente desde comienzos del siglo segundo, y por parte de herejes. El principal problema es que no ha quedado ninguna prueba de cuál era, en realidad, lo que hacían los corintios. En esta porción bíblica, el argumento que Pablo usa no va dirigido a aprobar la práctica, cualquiera que esta fuera, sino a señalar su ineficacia.


D. ¿CÓMO SE LLEVA A CABO EL BAUTISMO?

1) El modo correcto:

En el griego original la palabra “baptidzo”(intensivo de bapto) significa “sumergir o introducir en agua”. El bautismo debe ser aplicado de modo que el agua cubra completamente el cuerpo por lo que este debe estar en forma horizontal. De esta manera, se simboliza la muerte de Cristo, “porque somos sepultados juntamente con él para muerte con el bautismo...porque si fuimos plantados con él en semejanza de su muerte, así también lo seremos (en semejanza) de su resurrección.” (Romanos 6:4-5).

2) La autoridad correcta:

El pastor encargado de bautizar a los nuevos convertidos debe provenir del linaje de la iglesia apostólica fundada por Jesucristo y con Él como cabeza (Efesios 5:23), en la actualidad solamente las iglesias bautistas con una sana doctrina tienen esta potestad. Además, el pastor debe “...bautizar en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo...” (Mateo 28:19). Si algún creyente proveniente de otra secta desea formar parte de una congregación bautista debe cumplir los siguientes requisitos:
a)El pastor bautista debe preguntar a la persona si esta es un verdadero convertido (que haya experimentado un genuino arrepentimiento y que haya depositado su fe en Jesucristo para que su sangre le limpie los pecados).
b)Debe ser bautizado de nuevo, no importa que haya sido bautizado del modo correcto o no, ya que ese “bautismo” no fue realizado por la autoridad correcta.

3) El propósito correcto:

El propósito correcto del bautismo es simular la expresión en el mundo material de los hechos ocurridos en el mundo espiritual. Debe ser una demostración y confesión pública de que ha ocurrido en el nuevo creyente un sincero arrepentimiento y una verdadera conversión mediante Jesucristo.

4) El candidato correcto:

La candidato correcto para ser bautizado debe ser un sujeto que haya sido regenerado, justificado, redimido, santificado y limpiado por la preciosísima sangre de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Lo anterior indica que el sujeto tomó la decisión de aceptar a Jesucristo como su Salvador mediante un arrepentimiento genuino de sus pecados y por confiar en Jesucristo como su Salvador.

E. VERSÍCULOS DE DIFÍCIL INTERPRETACIÓN

a) “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16)

Según el erudito bíblico Broadus, “Era una cosa natural que el que creyera fuera bautizado, como reconocida confesión pública de Cristo y símbolo de lealtad a Él. En todos los casos descritos en Hechos y en las Epístolas, esto se hizo inmediatamente al creer. Está, por tanto, naturalmente asociado aquí con el creer, como su manifestación propia y esperada. Pero la salvación al ser espiritual, está, estrictamente hablando, condicionada sobre el acto espiritual de creer (compárese con las enseñanzas de Pablo), y no sobre el acto ceremonial que manifiesta la creencia. Un creyente que rehusara cumplir con el acto ceremonial tan expresamente ordenado, estaría desobedeciendo gravemente al Señor.”

b) “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados...” (Hechos 2:38)

El objetivo del Evangelio de Jesucristo es la necesidad del arrepentimiento del hombre, además de su absoluta y total confianza en la obra de Jesucristo en la cruz del Calvario, ya que el propósito de su muerte era limpiar y quitar nuestros pecados. Luego, de este nuevo nacimiento mediante el cual todo creyente “ha pasado de muerte a vida” (I Juan 3:14), el nuevo convertido debe ser “sumergido en agua” como señal, simbolismo o representación de lo que ocurrió en su interior al conocer al Señor Jesucristo.

c) “Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre” (Hechos 22:16)

De acuerdo a Matthew Henry, “La mención del perdón de los pecados en conexión con el bautismo no significa que el bautismo de agua sea el medio necesario para tal perdón, sino el signo exterior de la fe interior mediante la que la persona es justificada”. Según Ernest Trenchard, “En los tiempos apostólicos la señal del bautismo se hallaba tan íntimamente entrelazada con la manifestación del arrepentimiento y la confesión de la fe que a veces la mención de la señal bastaba para presentar la actitud espiritual que simbolizaba”.

d)“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos...” (Hebreos 6:1-2)

Este versículo, por el contrario, ha sido usado por nuevas sectas para no bautizar a los que se adhieren a estas congregaciones. Al utilizar fuera de contexto este versículo, defienden que el bautismo no debe ser practicado, ya que “...dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, van adelante a la perfección..”, cuando obviamente leyendo el contexto, el tema principal se refiere a los creyentes que a pesar de todo el tiempo que han asistido a una congregación, no han alcanzado una madurez espiritual, “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios...Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección...” (Hebreos 5:12, 6:1).

e)“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo” (I Pedro 3:21).

A pesar de la dificultad para interpretar este versículo, el lector debe notar que el bautismo no quita las inmundicias de la carne, sino que es como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios. El bautismo es muy importante, sin él no podemos formar parte de la iglesia, aunque se debe aclarar que no tiene la eficacia que solamente la preciosísima sangre de Jesucristo puede tener sobre el pecado “la redención, el perdón de los pecados”(Efesios 1:7).

Para comprender mejor este versículo Stephen W. Paine , la variante por la cual (en griego ho), es decir, “por el agua”, es preferible para comenzar esta frase. Leemos, entonces, “por la cual (agua) el bautismo, como símbolo opuesto, ahora nos salva -no el quitarse las inmundicias de la carne sino el buscar (o “la respuesta de”) una buena conciencia hacia Dios”. El significado parece ser que el bautismo de agua simboliza la purificación espiritual.

f) “Doy gracias a Dios que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre...pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio...” (I Corintios 1:14-15,17)

Este versículo demuestra la verdad acerca del bautismo, esto no significa que el bautismo no tenga ningún valor, sino que expresa claramente que este no es necesario para obtener la salvación, y a la vez demuestra que el mensaje principal del apóstol Pablo era que los gentiles se arrepintieran de sus pecados y que invocarán el nombre del Señor para así poder ser salvos. El bautismo era secundario con respecto a la predicación del evangelio.

F. CONCLUSIÓN

Desgraciadamente, diversas sectas apostátas como el catolicismo y “los discípulos de Cristo” han adulterado el sentido original del bautismo hasta convertirlo en “un sacramento necesario para la regeneración.” De acuerdo al comentarista bíblico Hodge, “La apostasía de la Iglesia consistió en hacer que los ritos fuesen más importantes que la verdad”. Además de lo expresado anteriormente, la iglesia católico-romana ha permitido desde hace muchos siglos el “paidobautismo” o “bautismo de infantes”, el cual es totalmente contrario y opuesto a lo establecido en la Biblia. Por otra parte, la secta pentecostal permite el bautismo solamente a individuos que hayan llevado un curso previo y que estos sean mayores de doce años, (lo cual también varias iglesias bautistas han adoptado), a pesar de su buena intención, este método no tiene ninguna base, ni referencia bíblica. Es normal que sectas apostáta-anatemas utilicen este método, pero que iglesias bautistas copien sus métodos (cualesquiera que estos sean) y sus intenciones (cualesquiera que estas sean) deben ser corregidas y desechadas, ¿o es qué vosotros también quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? (Mateo 15:3). A la misma vez, cada pastor debe cerciorarse que infantes entiendan completa y correctamente lo que implica el arrepentimiento y la fe en Cristo antes de bautizarlos, no sea que estos sean engañados y que piensen que por haber hecho una oración y haberse bautizado, entonces disfruten de una ficticia vida eterna.



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